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Información del artista:
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En unión de Mayelín Pérez, Vionaika Martínez integró en los años de los 90 el inolvidable dúo Evocación, que resultó una invitación constante a revivir inolvidables boleros y lo más representativo del feeling, la vieja y nueva trova, los sones, las guarachas y temas latinoamericanos.
Al desintegrarse esa agrupación, comenzó una carrera en solitario y ocasionalmente trabajó con el trío Trovarroco, incursionó en el canto coral y en los últimos meses se ha propuesto crear su grupo acompañante.
Vionaika, esposa del Lázaro Rivero Álarcón, El Fino, habla en esta entrevista
El bajista y arreglista conocido como El Fino, es uno de los acompañantes de Chucho Valdés.
sobre esos y otros detalles de su relevante carrera artística.
—¿Cómo valoras tu paso por Evocación?
—Excelente. Fue el salto de aficionada a profesional, una etapa de maduración artística, de definiciones, y de reconocimientos dentro de la cancionística cubana. Conocimos figuras relevantes y consagradas a la cultura, compartimos con ellas y establecimos magníficas relaciones de trabajo.
Lamenté la disolución del dúo. Estábamos en el mejor momento, en un lugar cumbre, pero la vida es así.
—¿Qué te propusiste al trabajar en solitario?
—Ampliar el repertorio e incursionar en la música de concierto; también lograr la exquisitez en cada arreglo contemporáneo, sin perder su esencia. Para lograrlo me falta un complemento: el acompañamiento
—¿Trovarroco resultó una gran experiencia para tu futuro profesional?
—Aprendí mucho y tomé conciencia de la necesidad de hacer lo que hago en estos momentos.
—¿Y el trabajo coral?
—Me gusta, lo disfruto mucho, porque es algo totalmente diferente y que me permite perfeccionar la técnica del canto. Lo seguiré haciendo mientras pueda.
—¿Por qué tu joven proyecto musical escogió ese formato?
—Por el momento decidí nombrarlo Vionaika y su Grupo. Creo que con piano,
Foto: Manuel de Feria
violín, contrabajo tradicional, percusión y guitarra se pueden obtener cosas fabulosas. Hasta ahora suena bien, funciona y gusta al público más exigente.
—¿A qué se debe el uso del cajón, exclusivo en la música tradicional y flamenca?
—Lo impuso la necesidad, y la experiencia ha sido maravillosa. Da una sonoridad diferente dentro de lo que hacemos, y ya define nuestro timbre.
Pretendo, además, montar temas que llevan por necesidad una batería, aunque sea pequeña. De momento, nuestro guitarrista, que es un excelente laudista, se permitirá utilizar ese instrumento en determinados arreglos.
—¿Quiénes son los integrantes del grupo?
—Músicos muy talentosos, egresados de la Escuela Nacional de Arte (ENA) y del nivel medio. Se nombran: Dayana Quesada (piano), Asley Brito (violín), Ariel Marrero (percusión), Merlín Chaviano (contrabajo) y Diego Santiago (guitarra y laúd).
—¿Proyectos inmediatos?
—Trabajar en la categorización del grupo, que resulta un trámite burocrático, pero necesario. Y el gran concierto que daré en Santa Clara, el cual no tiene fecha fija.
—¿Decidiste quedarte en la capital provincial?
—Santa Clara me gusta, y prefiero hacerlo todo desde aquí. Aspiro a poder presentarme en los escenarios de La Habana, como lo hacía con Evocación, y volver al terruño. |
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