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Información del artista:
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Fernando Bécquer nació en la Ciudad de la Habana el 25 de diciembre de 1970. De formación prácticamente autodidacta, desde 1987 se presenta con sus primeras canciones.
Durante su carrera, Fernando ha participado en importantes eventos, destacándose entre ellos el Festival Internacional de Solidaridad Cuba Vive (1995) y el Music Bridge (1999). Es miembro de la Asociación Hermanos Saíz y ha realizado presentaciones en casi todo el país. También tuvo actuaciones junto a varios artistas en Alemania.
Ha compartido escenarios con el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro, Compay Segundo, Manuel Argudín, Jorge García; con Giraldo Piloto, Gary Burr y Amy Ray en el Music Bridge; con los trovadores Samuel Aguila, Diego Cano, Ihosvany Bernal y Ariel Díaz, entre otros de su generación; con humoristas como Joel Sánchez y Marcos García, y con los poetas Sergio Gómez y Antonio López.
Sus temas están incluídos en los cassettes Cuatro maneras de mirar (1998), Antología 1(1999) y La impúdica es la guitarra (2000) todos grabados en vivo y producidos por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. También participa en el disco Definitivamente jueves (en preparación) integrado por varios artistas que interpretan poemas de Waldo Leyva.
El Fernan, como le decimos los amigos, pertenece a esa rara estirpe de creadores dueños del don que a falta de mejor nombre llamamos ángel. Y el ángel de Fernando, travieso y cubanísimo, se hace tangible en cada una de sus presentaciones. Tal vez por ese mismo carisma, por ese sello propio que lo caracteriza, más allá de todas las comparaciones y criterios posibles, Fernando Bécquer es de los artistas absolutos: o se le ama, o se le detesta; casi sin términos medios. Por fortuna, los que hoy vamos a disfrutar de esta actuación somos del bando de sus seguidores. Dentro de la obra de Bécquer confluyen muy variados cauces que la alimentan.
Sus textos, cuestionadores, descarnadamente cercanos, discutibles siempre, tienen la virtud de llevarnos a la vida real, a lo palpable, a esa poesía de lo común tan olvidada a veces. De historias grandes y pequeñas hay en sus versos. Si se escuchan sus acordes, saltan sonidos del filin, del bolero, del blues, de la música popular cubana de todos los tiempos y por supuesto de toda la trova. Hay que decir que Fernando es un gran conocedor de diversas vertientes de nuestra música y que, indudablemente, eso se refleja en su trabajo. Y para llenar la escena le bastan su voz, su inseparable tabaco, sus gestos desordenados y esa natural simpatía que genera una profunda comunicación con el público, hábilmente complementada con sus creaciones.
Vamos a escuchar al Fernan con la mente abierta y el goce presto. Pasear este concierto, será respirar de todas esas magias, alegres y tristes, dolorosas y dulces, que a diario nos rondan; porque Fernando Bécquer se parece a sus canciones y sus canciones se parecen a la vida.
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