Este no es sólo un álbum de Cachao, donde los demás le hacen una brumosa cortina de acompañamiento. Además de ejecutar como nadie el contrabajo, él convoca a un selecto grupo de músicos en los que se encontraban Guillermo Barreto, Tata Güines, Niño Rivera, Yeyo Iglesias, Gustavo Tamayo, Richar Egües entre otros.
Al escuchar este disco estamos en presencia de un acto de espontaneidad irreprochable de la música cubana de los años cincuenta.