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Reseñas:
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Y este lanzamiento es todo un acontecimiento, porque, sabido que el cubano es uno de esos extraños ejemplares dylanianos, a gusto dentro de las etiquetas de trovador, tanto como dentro de las de roquero, perfectamente definible como poeta, pero también como un musicón, Santiago Feliú tiene, sobre todo, un directo sobrecogedor.
Porque canta mucho y bien, con el alma y siempre desde la verdad absoluta de creer en lo que está haciendo, y porque, y no es poco lujo en estos tiempos, lo acompañan siempre algunos de los mejores instrumentistas de la escena cubana (todos los que aquí aparecen tienen, por cierto, además de muchas horas/escenario con el Santy, ya sólidas carreras como solistas).
En este disco, al piano: Roberto Carcassés; en las guitarras, el siempre intenso Elmer Ferrer; Descemer Bueno al bajo eléctrico e Inor Sotolongo en las percusiones. Como diría el maestro Chucho Valdés en Calle 54: “el que pida más está loco”.
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