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Reseñas:
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Auserón en solitario, se nos presenta a lo largo de cuatro discos, Raíces al viento (1995), La huella sonora¿ (1997), Mr. Hambre (2000) y este Cantares de vela (2002), como un músico con intención y capacidad de evolucionar. Queriendo y pudiendo dar un paso musical en cada trabajo, Auserón llega en Cantares de vela hasta los ritmos e influencias del Jazz, sin olvidar el son cubano que siempre le ha acompañado en su carrera en solitario. Fiel a sus letras de carácter abstracto y filosófico, Juan Perro nos relata una serie de historias que le inquietan y le hacen pasar las noches desvelado. Recurrente es la temática de la relación con las mujeres, los malos ratos que le hacen pasar en No más lágrimas, la admiración hacia ellas que demuestra en Luz de barrio o La misteriosa e incluso la incertidumbre que le provoca la impredecible actitud del sexo femenino en No me conoces. Santiago Auserón, como buen buque insignia de la movida de los ochenta, tampoco se olvida en este disco de su afinidad hacia esa forma de vida, un tanto calavera y libertina que caracteriza esa época, en cortes como El cigarrito, Sólo el vino o La mala fama. Otro tema que asoma emergente en este trabajo es la soledad, esa sensación de sentirse diferente e incluso incomprendido que todos hemos sentido alguna vez en la vida, y que a Juan Perro tantos quebraderos de cabeza le ha dado y ha inmortalizado en tantas canciones de Radio Futura. Temas en Cantares de vela que sirven de ejemplo para esto son Cántaro roto, Agujero en la red o Yo no quiero ser real. Podemos estar seguros de que volveremos a tener noticias, nuevos trabajos y proyectos suyos. Sabedor de un público fiel, y consciente de que es influencia y ejemplo a seguir para muchos artistas, Don Santiago Auserón nos presenta este íntimo Cantares de vela donde desnuda sus sentimientos, inquietudes y secretos, todos menos el de cómo esquiva el paso de los años. |
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